Kate acababa de llegar a la ciudad, era nueva y no sabía mucho sobre aquel lugar, solo que debía escapar de Doncaster, pronto vendrían por ella, y no había mucho tiempo, tenía que cambiar, todo, incluso su nombre, y para ello necesitaba encontrarlo a el, pero, ¿como hacerlo en una ciudad tan grande como aquella?
No sería difícil, ya que el siempre se alojaba en el mismo lugar, y era el único lugar al que sabía llegar desde el aeropuerto.
Junto a sus lentes de sol y su capucha café se alejo rápidamente y se mezclo con la multitud para perderse, no necesitaba que arruinaran su plan de escapatoria justo en aquel momento.
Lentamente caminaba entre las calles, recordando algunas cosas, pero no estaba segura si aquel era el camino correcto. Si, lamentablemente estaba perdida. Al parecer no sabía muy bien el camino, o talvez ya lo había olvidado, habían pasado más de 2 años desde la última vez en que había venido hasta este lugar, y mucha memoria en ese momento no tenía.
Recorrió algunas calles que le resultaban familiares, pero nada, todo era monótono, subversivo, las calles, las casas, todo estaba colapsando su mente, necesitaba encontrarlo ahora, antes de que fuera demasiado tarde.
Camino algunas manzanas mas hasta que vio ese gran edificio marques, que estaba a unas calles de la playa. Se apresuró para entrar rápidamente al edificio y no ser vista por más tiempo en las calles.
Subió raudamente las escaleras, como si en vez de subir hasta el octavo, solo hubieran sido dos pisos. Cada escalón que ella subía, era un paso mas para escapar de aquello que la atormentaba, cada paso que daba, era casi, un paso más hacia la libertad.
Toco la puerta tres veces de una manera muy peculiar, la cual sabía que solo el podría descifrar que se trataba de ella tras aquella puerta de madera, que decía en pequeños números dorados “803”, Kate rogaba que aquel día, el se encontrara en su apartamento.
- ¿Kate? – dijo el abriendo rápidamente la puerta
Ella entró al living sin ser invitada primero, mientras frotaba sus manos por el nerviosismo que la consumía en aquel instante, no podía negarlo, el viaje fue extenso y lleno de miedos, pero en aquel momento, lo único que necesitaba saber era si es que el se encontraba en condiciones de ayudarla, si no era así, ya no sabía que otra cosa podría hacer.
El chico al verla en aquel estado se apresuro para cerrar la puerta de madera que segundos atrás había sido golpeada por aquellas manos femeninas, y con algo de temor se acerco a la chica para ver qué es lo que la tenia de esa manera.
- ¿estás bien Kate? – dijo el tomándola del brazo para que dejara de caminar en círculos, sentía que en cualquier momento la chica abriría un agujero en el piso –
- Esta buscándome Nathan – dijo ella mirándolo con los ojos llorosos, no quería llorar, no quería mostrarse débil frente a él, no quería enfrentar lo que se venía, estaba aterrada, necesitaba a alguien que estuviera con ella –
- A que te refieres Kate, ¿Quién te está buscando? –
- Nicholas – dijo con la voz casi cortada, las lagrimas apuraban por salir, pero la chica no lo permitía -
Ese nombre, ese nombre que tantos problemas le había traído, ese nombre que no debería ser nombrado por nadie de los que ellos consideraban su familia, ahora estaba tras ella.
Nathan abrió los ojos sintiendo un escalofrío por todo el cuerpo, haciendo que se estremeciera hasta el más recóndito recuerdo acerca de aquel hombre, aquel despreciable hombre.
- ¿Qué hiciste Kate? – dijo Nathan algo asustado
- Tienes que ayudarme – dijo ella tomándole las manos y mirándolo a los ojos fijamente, se notaba que tenía miedo, tanto miedo como el que experimentaba él en ese momento –
- ¿Cómo quieres que te ayude? – dijo suspirando resignado a que tendría que enfrentar esto junto a ella, el no podría dejarla sola, y menos en una situación como aquella.
Una lagrima salió por la rosada mejilla de la chica, haciendo que Nathan abrazara fuertemente a Kate haciéndola entender que estaría junto a ella en todo esto que se venía por delante, si no era Nicholas, sabían quién mas vendría por ellos, y eso no era mejor, era definitivamente una opción que no podrían conllevar.
- Primero que todo tenemos que hacer un cambio en ti, para que no te puedan reconocer – ella asintió ante aquel consejo, sabía que era lo que tenía que hacer – y también tenemos que buscar otro nombre para ti – dijo mirándola fijamente.
Nathan siempre había amado el nombre de aquella chica.
Kate, lo encontraba demasiado perfecto para ella. Ella en si era reflejada por aquel nombre.
Kate era una chica de no más de 1,60 mts de estatura, su largo y ondulado cabello que caía en ondas hacia los costados de sus hombros la hacían ver mayor a los 18 años que hace poco había cumplido. Tenía unos ojos verdes intensos, que al mirarlos fijamente te podías dar cuenta de que habían tarsos tanto de color café como de un celeste claro. Esa era Kate, su hermana.
- En este momento, mi nombre no me agrada para nada – dijo ella algo más tranquila ante aquella situación.
- Tranquila, haremos lo que podamos – dijo abrazándola nuevamente – pero un nombre más lindo que el tuyo, no se me ocurre – mientras le sonreía a la chica
- Tenemos que comenzar lo antes posible – dijo ella, mientras el tomaba su celular, que se encontraba cargando al lado de la televisión – eh logado salir de Doncaster antes de que el me encontrara, pero no estoy segura si es que siguió mi rastro hasta este lugar – finalizo ella
- Tranquila – dijo besándole la frente mientras se preparaba para hacer una llamada – estoy en eso – mientras colocaba el celular en su oído izquierdo
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