- Nathan, ¿de dónde voy a sacar todo lo que necesito? –
- Ya lo tengo todo, no te preocupes, solo tienes que estar preparada para mañana –
Nathan Crawl es un chico como todos los demás, solo que comparte un enorme secreto junto a Kate.
A pesar de sus cortos 28 años, ya es todo un empresario exitoso y poderoso, pero su humildad no lo hace resaltar, vive en un loft de 3 habitaciones muy cómodo, pero tiene el dinero suficiente para tener el mejor pent-house de la ciudad.
Cuando Kate llego a su vida, fue como si supiera que nunca más se iban a separar, la vio nacer de una manera brutal y cuando dio su primer llanto, el prometió cuidar de ella hasta que no pudiera mas.
Para él fue muy difícil separarse de su hermana, pero tuvo que hacerlo por el bien de ambos, muchas cosas pasan alrededor de ellos dos, y Nathan no estaba preparado para decirle a Kate todo lo que se acercaba a sus vidas.
Sabía que ya era tiempo de decirle la verdad, de decirle todo lo que estaba pasando, pero simplemente no podía dejar que Kate siguiera sufriendo por no ser como las otras personas.
- estoy nerviosa – dijo ella con un cierto destello de inseguridad en aquellos ojos verdosos
- ¿tu?, vamos estas bromeando, tu eres la mujer más segura de sí misma que eh conocido –
Kate Crawl era una chica fuerte, bastante ágil y extrovertida, su carácter la hacía destacar frente a una discusión o simplemente para hacerse notar y mostrar quien manda.
Su padre murió cuando ella tenía apenas unos meses de vida, todo por culpa de aquellas personas que ahora la seguían a ella. No tenía tiempo para nada, solo quería ser una chica normal, con problemas normales, no quería ser lo que en definitiva ya era.
- pues entonces no me conoces bien – dijo sentándose en el sillón, mostrando sus gastados calcetines –
- claro que te conozco, ese no es el problema – dijo imitando a la chica – el problema es que tienes miedo a probar la vida normal que tanto has deseado – dijo mientras se estiraba en el sofá junto a ella
- no lo sé – una mueca de disgusto se dibujo en su cara
- mejor ve a dormir, mañana será un largo día – mientras le besaba la frente a la chica –
- de acuerdo – ella se levanto y se dirigió a su cuarto – buenas noches
- buenas noches – dijo un cansado Nathan con lentes ópticos y un libro enorme que acaba de abrir –
Nathan terminó el libro aproximadamente a las 3 de la madrugada, algo exhausto y somnoliento se dirigió a la cama, pasando por la habitación de Kate, sin percatarse, que ella ya no estaba.
Ella sin embargo caminaba por la costa de la playa, descalza con las zapatillas en su mano, mientras sentía la brisa marina rozando su morena piel, y los fríos granos de arena pasando entre sus delgados dedos, se sentía libre por fin.
Lentamente fue deteniendo su paso hasta detenerse por completo. Se sentó frente al mar algo alejada de la orilla para no mojar sus pies, ya era tarde, y sabía que debía volver, se podría defender ante alguna agresión, pero le preocupaba más que Louis se percatara de que ella ya no estaba en su cuarto.
Su mirada se dirigió rápidamente ante unos chicos que venían caminando en dirección hacia ella, Kate no se inmuto ante la presencia de aquellos 3 chicos, que parecían algo borrachos.
- hola lindura – dijo uno de aquellos chicos – ¿Qué haces tan sola y tan tarde por aquí?
- A ti no te interesa – dijo la chica levantándose de la fría arena
- No te portes mal señorita –
Kate los miro despectivamente, ellos no podrían contra ella, pero no estaba de ánimos como para que intentaran hacerle algo aquella noche. Se acerco a aquellos muchachos y sonrió
- si lo intentan, será muy divertido – dijo ella con ojos de diversión –
- no nos desafíes pequeña – dijo el tercer chico con un cuchillo en su mano –
- tranquilos muchachos, no quiero lastimarlos – dijo levantando sus manos –
- mejor coopera con nosotros – dijo tratando de acercarse a la chica
La situación se veía complicada para alguien que mirara de afuera aquella escena, pero Kate tenía todo controlado, sabía lo que debía hacer y cómo debía hacerlo, pero no contaba con que un chico se acercara a prestarle la ayuda que ella no necesitaba
- aléjense de ella – dijo un muchacho que apareció de la nada –
- no te metas en esto idiota, no es de tu incumbencia – dijo el chico que tenía el cuchillo
- mejor lárgate – dijo Kate algo asustada, no tanto por ella, si no por el chico que intentaba salvarla de algo que no resultaba ser un peligro para ella -
- ya escuchaste a la chica –
- ustedes váyanse, o llamare a la policía – dijo aquel valiente muchacho que no le temía a un cuchillo con tal de defender a la chica de pelo amarillo -
- tú te lo buscaste –
El chico con el cuchillo se abalanzó sobre el otro muchacho que defendía a Kate, al llegar a su lado insertó su cuchillo en el abdomen del chico, cosa que le erizo los pelos tanto a los hombres en disputa, como a la chica que observaba aquella escena.
La sangre comenzó a salir, y los tres hombres asustados comenzaron a alejarse.
Justo antes de dar algunos pasos para marcharse, dos de los tres muchachos sintieron unas calidas manos detrás de sus cuellos, el tercero al voltearse se dio cuenta de la mirada penetrante, de los ojos amarillos y de los dientes que se asomaban de la chica. Aquel salió rápidamente de ese lugar, mientras sus amigos caían al suelo inconcientes.
Kate se devolvió hacia su “héroe” tomándolo en sus brazos y dirigiéndose hacia la calle.
- ¿Dónde vives? – pregunto la chica con notable fuerza como para tomar a un chico de aproximadamente 70 kilos
- A dos cuadras de aquí – dijo el apretando la herida
- Vamos – dijo mientras aun lo cargaba
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